Hola a todos, gratos lectores. Ya que han pasado a ver lo que hago, agradezco que no se sometan a la inclemencia del tiempo y miren un poco más de lo primero que observen; los invito a que vean y comenten (si quieren y les gusta opinar) no sólo el o los primeros textos: al final de la página y en los principios de este blog también hay algunos buenos escritos.


15 de diciembre de 2010

APARIENCIAS

Cuentan los trovadores que en una vieja aldea, más allá de la historia, en el principio del tiempo, hubo un humilde e inteligente rey cuya ciudad era la mejor entre las pocas que había y cuyos ciudadanos le tenían un grato respeto. Tenía por esposa –aunque no era la reina, porque todavía no se había inventado esa palabra, mucho menos ese cargo- una mujer que de belleza estaba lleno su interior porque o han de mentir los narradores o los dioses crearon a esta mujer con tanta inspiración que se les agotó en el momento de hacer su cuerpo. Esta pareja, unida por votos matrimoniales creados en un extraño género divino ¿o diabólico?, vivía tan cómoda y feliz: él dando paz y prosperidad a su pueblo, enamorado de lo que no se veía en ella; ella, admirando en su esposo una hermosura como nunca se ha visto en algún hombre en la historia de ese pueblo incluso hasta nuestros días. Parecería una pareja inseparable, aún por el tiempo.

Un día, mientras el rey recorría las calles solo como tenía de costumbre hacer una vez a la semana, fue perseguido por una mujer que no existía, que nadie veía ni escuchaba, una mujer que sólo él podía sentir, ¿tal vez con ayuda de otra dimensión? Ella tenía una lindura envidiable por cualquier hembra que la viese, parecía ser, simplemente, lo contrario que la esposa de su objetivo, el rey. En la tarde, luego de muchas horas de persecución sin intenciones suficientes de escapatoria, el caballo del rey se detuvo bruscamente como por alguna fuerza invisible ¿o tal vez un muro transparente puesto allí por aquélla? El jinete, salió empujado hacia arriba del animal y cayó algunos metros al lado; luego que lograra reincorporarse, medio muerto, volvió a caer cuando vio a esa mujer aparecer frente a su animal con mirada tentativa.

Despertó sobre nubes negras, brillantes y acogedoras, como un pacto benevolente con el sol. Caminando perdido, encontró a la mujer que en sueños deseaba, el complemento de su esposa, a la belleza que sólo imaginaba en el alma de su esposa. <<¿Por qué esta aquí? ¿Por qué estuvo hace un tiempo donde caí?>>. Ella seguía junto a él, provocándolo.

-¿Quién es usted? –Preguntó él buscando claridad, por fin, en tan confortable oscuridad.
-Bésame –le respondió ella, dejándose caer en sus brazos, intentando juntar sus labios con los de él.

Se rehusó y despertó nuevamente. ¿Un sueño? ¿O era en verdad una experiencia real muy extraña? Se acomodó otra vez en su caballo y emprendió viaje regreso a casa. A saber, luego de ese trance, estaba en muy buen estado físico. No le interesaba como había sucedido, pero esa inusual situación la volvería a vivir porque tal belleza tangible, comparada con su mujer, es lo que todo hombre desearía poseer.

La esposa del rey, nunca se enteró de aquel terrible acontecimiento y algunos días después volvió a ocurrir la misma acción.

-¡Otra vez usted! ¿Qué quiere de mí? –Él había comprendido, desde la primera ocasión, que se hallaba en un trance entre la vida y la muerte; que había escapado de allí gracias a su voluntad, más que al amor. ¡Y otra vez! ¿Qué haría esta vez? Es muy difícil evitar la tentación por lo desconocido, por lo atractivo.
-Bésame –repitió ella, tras el mismo objetivo que la anterior vez. ¿Sería tan fuerte alguien como para resistirse? –Ven, bésame y quedémonos juntos por siempre. Mira dónde estamos, mírame; ¿qué hay mejor que esto?

Por la mente del rey, pasaron a la rapidez del pensamiento las imágenes de su caballo, su aldea, su mundo, su esposa; cortó sus cavilaciones con la mujer que tenía al frente, ¿o era un ángel? No se sabe qué pudo haber pensado el rey, qué aquella mujer, o qué pasaba mientras en la casa con su esposa. El rey, dando valor a su humanidad, fue débil. Se acercó a la mujer y la besó. En ese preciso instante toda su vida fue borrada de su alma mientras ésta era arrancada con calor de su cuerpo, olvidó sus recuerdos y todo lo que había sido hasta entonces. La mujer, cambió de apariencia y se transformó en un ser horripilante y temerario. Él visualizó su futuro, no tenía escapatoria. La verdad, la mujer hermosa e irrechazable era la muerte, que quería poseer al rey como diera lugar.


Es ésta (porque en el universo todo se repite en ciclos, eras; y lo que fue, volverá) una historia, finalizaban los narradores, muy similar a una aún más antigua que contaba sobre un ser que dio origen a las apariencias, un hombre que reveló la torpeza –desde entonces se dice que el torpe se guía de apariencias que lo engañan- y de una mujer que tuvo el privilegio, gracias a su belleza invisible, de vivir eternamente con nosotros: ella es la inocencia, madre del amor.

4 de diciembre de 2010

¿Dónde...?

Me he preguntado dónde va el pasado,
dónde van las palabras aventureras
el fuego de tu lengua al hablar,
las frases que vibraban en tu cuerpo;
dónde va mi voz en tus pensamientos.

¿Dónde están los besos que nos han marcado?
¿Dónde va tu boca cuando la alejas de mí,
tu mirada viajera si me tienes al frente?
¿Dónde llevas mis manos cuando quieren,
tu cuerpo, encender suavemente?

Dime dónde escondes las caricias
que trato de reinventar en cada toque,
dónde tienes mis abrazos que buscan
sin cesar bañarte de amor, de pasión;
dónde escondes los deseos de estallar,
entre mis pulsos, tu sensualidad.

Quiero saber dónde van mis señales,
dónde van mis mensajes, si los ves,
si aterrizarán en tu ser
o flotarán entre nosotros.
Me pregunto dónde has ido,
si tendré que seducir tus escapes
o volverás y gozaremos los dos.

20 de noviembre de 2010

A tus besos


Yo escucho tus labios.
Suaves los imagino
diciendo "bésame"
derretidos al mencionarlo,
pidiendo por mí.
Una puerta es tu boca
hacía otro mundo;
por tus labios
vuelo sobre tí.
Como la luna llena,
tus besos iluminan mi rostro,
y nunca quiero que se marchen.
Como el mar,
quiserra recorrer y hundirme
en cada ola de tus labios,
con la infinitud de tal placer.
Por un beso tuyo
podría perder el sentido;
y por no tenerlo,
podría la vida dejar.
Como el viento,
tengo tus labios,
frescura bendita,
llevando mi mente al aire.
Por besarte puedo
darte todas las flores
y hacerte sonreír
todas las noches.
Por disfrutar de tus labios
quiero hacerte feliz
eternamente...
Bésame

24 de octubre de 2010

IMAGINA

Imagina que siempre estoy a tu lado
que levito alrededor tuyo en las noches,
que tomo tus manos cuando despiertas,
que caliento tu rostró con mi cabello,
que ruedan mis ojos por tu silueta,
que es fácil sentirte aún lejos.
Imagina que eres lo único en mi vida,
lo único que veo al abrir mis días,
lo único que veo en mis sueños,
lo único en qué pienso cuando hay retos,
lo único que quiero llevar en mis viajes,
la única con quien quiero compartir todo.
Imagina que eres perfecta,
imagina que puedes salvarme,
que puedo salvarte y ser tu héroe.
Imagina que nos bañamos en los ríos,
que dormimos en las hojas de las palmeras
que caminamos en la nieve
y nos acostamos en el desierto.
Imagina que damos vueltas por el mundo
y sigues enamorada de mí
más que de cualquier otra cosa.
Imagina que no caminas sola,
imagina que estás en paz, que eres feliz
que no necesitas nada, que no falta nada,
sólo yo.
Imagina que estamos juntos toda la vida...

Ahora estás imaginando mis sueños contigo:
pura felicidad, a tu lado, para siempre
Soñamos lo mismo, si quieres.

22 de septiembre de 2010

TE AMO

Si escucharas lo que escucho a solas,
cuando sólo mi corazón suena,
cuando el silencio trae tu voz en una flor
y tú vienes en la música a mis sueños;
cuando imagino la melodía de tu compañía
sonando a mi alrededor el resto de nuestros días,
cuando baila, en el aire, mi alma
pensando en todo lo que haremos;
cuando, sólo al recordar, todo el ruido
se convierte en ritmo y alegría.

Si pudieras ver mi corazón
cuando prepara un abrazo esperando a que vuelvas,
cuando sale de mí y te ve sonreír
y regresa enamorado,
cuando siento que no estoy en este mundo,
cuando te veo como una princesa o como un ángel,
sálvandome,
cuando hasta la ciudad parece pequeña
para sacar mi felicidad.

Si pudieras ver mi alma,
si pudieras saber qué siento,
no podría contarte nada de esto;
pero si pudieras ver mi alma y saber qué siento,
sabrías cuánto te amo

15 de septiembre de 2010

No hay nada más maravilloso que tú

La luna me nombraste,
pero sí es ella tu sonrisa
besándome en las noches.

El campo quieres visitar,
pero sí son las flores
tus pasos al marcharte.

El mar quieres ver,
pero sí sería como ver
tu alma en el espejo.

Al cielo me llevarás,
pero sí son sus puertas
en tus manos abriéndose.

Yo todo quiero darte,
pero sí tú eres toda,
en mi vida, felicidad.
Nunca conoceré nada
más maravilloso que tú

20 de julio de 2010

AL TIEMPO

En un segundo te veo
y en otro imagino mil mundos;
me pierdo en tus ojos
y todo escapa de mi mente.

En un minuto te beso
y todo mi cuerpo se agita,
me siento en las nubes
y tú entras en mis labios.

En una hora caminamos,
nos acostamos, nos abrazamos
y siento la libertad de vivir
cada segundo y cada minuto.

En un día te amo mil veces
y el atardecer me cuenta
que nos verá
juntos mañana.

En la noche sueño contigo
y pido a las estrellas
que al vestir el alba
me quieras y pueda verte.

En una semana podemos
estar felices, triste,
soberbios o locos,
pero sentimos el amor.

En un mes, cuento
como el tiempo nos une
y parece tu esclavo;
tu tiempo me ha conquistado.

Y en este tiempo, no he probado
más sentimientos con ese dulce
sabor de la felicidad que
los que me das cada instante.

Y tu tiempo:
tu cuerpo,
tus ojos,
tus besos,
tu piel,
tus manos,
tus sueños,
tu compañía,
tu caminar,
tus pensamientos,
tu poesía,
tus días,
tu sabor,
tu alma,
tus noches,
tu vida,
tu amor...
todo tu tiempo
lo quiero en mi habitación
hasta el fin.

2 de abril de 2010

Sensualidad

Sé que me amas,
disfrutas hacerlo.
Tus besos me encarcelan
entre barrotes de placer,
mojar tu piel de caricias
y miradas desnudas,
provocame
hundirme en tu cuerpo;
que absorbas a gritos mi amor
y yo te entregaré
una tarde de recuerdos
escondidos en la oscuridad,
húmedos en tu mente.
Necesitarás
que mi pecho sea el refugio
donde guardes tus secretos,
que en mi piernas se levante
tu intimidad, y mi confianza
te cobije suavemente.
Deja que mis manos espíen
la ansiedad en tu vientre,
que sientan tus deseos
en cada paso que dan
hacía tu corazón.
Mis ojos iluminarán
la certeza de nuestros brazos
protegiendo la inocencia
con que nos llenamos
de calor y de suspiros.
Moveremos nuestros cuerpos
con tanta locura,
que confundiremos nuestros pensamientos.
Yo necesitaré que tu voz
se pose en mi almohada,
y en las noches me cuente
tus sueños y tus fantasías.
Acariciame,
tus manos acompañarán
a mi lengua mientras exalta,
beso a beso, tu belleza.
Tus ojos verán cómo,
tocando sútilmente,
un abismo me tienta
y yo me lanzo ahí,
por tu amor; y
los sueños que te escuché anoche
trataré de cumplirlos.
Con extasiada felicidad,
frenéticamente agotado,
yaceré sobre tí,
rodeando con mis brazos
todo tu ser.

13 de febrero de 2010

Mi poesía

Me gusta escribir poesía.
La siento sobre mí:
sus letras en mi piel,
las historias en mi vida
y las imágenes en mi sangre;
el arte en mis sueños.
Mi poesía es música y literatura.

Más tengo un único poema
que me gusta aún más,
uno que se escribe solo,
con un cuerpo absurdo.
Baña sus palabras con vainilla.
Sus perfumes amarillos
y su quintaesencia violeta
penetran mis heridas púpilas,
cuando lo siento cerca.

Soy una historia,
mil más...
las de ella, otras más;
mi poesía y yo somos cientos
y millones de historias.
Aventuras que escucho venir
de una voz cantante y dulce,
aventuras que escucho en silencio
y en sincronía con su respirar.

Mi poesía vive...
ha vivido por mí,
vive para mí,
vive porque yo vivo...
para ella.
Porque cuando la veo,
un incendio celestial
desaparece todo alrededor
dejándome en el humo
de la inspiración y la sensualidad.
En medio de nada y de oscuridad,
mi poesía y yo, nos encontramos.
Entonces quiero cantarle,
pero ella me enreda y siento música
en mi espalda, en mi pecho,
y sus brazos (con los que la poesía
puede abrazar a todo el mundo),
me levantan sólo a mí,
y cómo son invisibles...
Sí, es como si volara.
Recuerdo a Andrés:
"Era el amor,
esa felicidad de volar en la realidad"

Mi poesía es como yo
y no voy a decirlo.
Tengo versos en mis pensamientos;
tengo a mi poesía junto a ellos,
sentada bajo un árbol,
con tinta en sus ideas
y cuentos en sus manos,
como una hoja de papel
que viene de la Nube Alta.

Si tiene ojos mi poesía,
han de ser como dos planetas
habitados por penas y alegrías,
gobernados por figuras oníricas
que convierten el mundo en fantasías,
en tranquilidad,
y en una verde playa
que me invita a mojarme en sus arenas.

Si tiene piel mi poesía,
ha de ser un desierto de placer,
un telón de licor y azucar,
un abismo en los recuerdos
que lograría vislumbrar como propios
cuando, con los ojos cerrados,
pudieran mis dedos caminar
en sus curvas fértiles,
y no culparse por no colonizar
ese bello territorio.

Si tiene olor mi poesía,
ha de ser el de las flores veraniegas
y las sábanas en el crepúsculo;
limón y fuego sobre la hierba
y agua reposada en el vientre.

Si tiene sabor mi poesía
ha de ser como el chocolate
de mi niñez, como la leche
en mis huesos; ha de ser como
una vida que entra en otra,
boca a boca.

Si tiene alma mi poesía,
es como la tuya, amor mío:
tan azul que el mar y el cielo
envidiarian la profundidad y la calma;
que mueve el suelo con pensar,
que sobrevive al mal,
al olvido y la soledad.
Es como la tuya... que me vió.

Tú eres mi amor, mis ideas,
mis sueños y mi futuro.
Eres mi poesía hermosa:
me haces escribir, y yo escribo...
te escribo.

10 de enero de 2010

Onírico

Estaba junto al lago, bajo la inmensa sombra de los árboles. Esa noche había una atmósfera más inquietante que de costumbre; la lenta y abrumadora brisa nocturna rozaba mi piel, incesante, como si su único deseo fuese desgarrarla. Me hallé ahí, perdido, sin saber cómo salir aún cuando sentía conocer perfectamente aquel lugar. Completamente solo, creí escuchar algunos ruidos, así que rebusqué difícilmente con mi mirada entre la negra profundidad del bosquecillo y los tenues rayos de luna. No obstante, no pude descubrir nada a mi alrededor. Quise tranquilizarme y pensé en tan sólo relajarme y disfrutar del profundo sonido del viento meciendo las ramas de la arboleda, entonces, una cálida caricia estremeció mi torpe cuerpo y luego de que mi espíritu se sintiera cercenado con ese inusitado contacto, lentamente, en un lapso que para mí lindaba en lo eterno, giré mi rostro encontrando tras de mí una mujer, una criatura hermosa, tanto, que para mí fue una confirmación de la existencia de Dios, pues sólo un ser perfecto podía haber creado a otro de perfección similar. Intenté agradecer su presencia, pero con sus delicadas manos detuvo mis titubeos cubriendo mi boca y no dejó escapar siquiera el suspiro que se atoraba en mi garganta, aquel que creí liberaría mi alma. Quedé extasiado con el brillo de sus ojos color cielo, sus labios que al moverse creaban música, su cabello flotando en el aire, el dulce aroma de su esencia, su cuerpo tan frágil junto al mío y aún así tan poderoso que lograba atribular mi alma ante ella... En un momento dejé de sentir la calidez de su mano, deje de ver el azul profundo de sus ojos, sus labios carnosos también desaparecieron, ya la brisa no podía ondear su cabello trayéndome su dulce aroma, nuevamente me sentí perdido y confundido... Ahora ya no había lago, ni bosque, solo oscuridad y vagos sonidos a mi alrededor... Finalmente abrí mis ojos y me descubrí junto a una fría ventana de taxi semiabierta, esperando un cambio de semáforo en una de las avenidas más transitadas de la ciudad, bajé la mirada y lamenté que hubiera sido tan sólo un sueño. Aún adormecido roté la cabeza sobre mi hombro para mirar por la ventana y en el auto de al lado me llamó la atención una dama que dormía, cabello largo, labios carnosos, delicadas facciones. Despertó repentinamente y me miró fijamente, ¡con sus ojos azul cielo! como queriéndome decir con su angelical mirada que ella también lamentaba que su sueño hubiera sido sólo eso.


Cuento original de Andrea