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Las personas nos regalan una pequeña parte de su tiempo. Ese pequeño tiempo es para nosotros un aprendizaje para toda la vida. Unas pocas horas nos son suficientes para tener experiencias invaluables y aprender lo que en otros casos tomaría años. Las personas que hemos conocido jamás serán olvidadas. Su recuerdo nos queda de por vida como enseñanzas.
Ojalá pudiéramos saber si nuestra compañía también les deja alguna pequeña enseñanza.

Escribiré notas sobre nuestro viaje de ahora en adelante. Hay tantas historias vividas que sólo espero que algún día lleguen a mis manos las letras indicadas para poder ser contadas. Por lo pronto, en la próxima entrada haremos un resumen de las experiencias vividas cada día.
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Un Mundo Nuevo

Hay un lugar donde las vidas no pierden su memoria, un lugar donde los recuerdos se confunden con los hechos y el tiempo es sólo un suspiro de una eternidad sin historia y los sueños son de otras realidades presagios estrechos.
De ese lugar, lejano y cercano, exterior e interior, donde tus ojos son las estrellas en su cielo y tu cabello el agua de sus montañas y ríos, de ese lugar llegaste tú con tu magia y consuelo.
Olvidaste el tiempo en tu universo para poder venir, a cambio has podido cargar tu pasado y tu futuro. A veces logro, amor mío, verlos en tus ojos sin fin y con tu luz, un significado a mi existencia descubro.

Todos los días pienso en ti

I.D.

Aún no he podido abrir los ojos desde el día que tu partida fugaz cubrió todas estas montañas y mi vista se oscureció en despojos de memorias, sentidos y engaños mientras tu ausencia recorría toda la faz.
Aún no encuentro un lugar tan grande donde guardar tu recuerdo desvanecido, pues el olvido está matando la memoria… Quiero cruzar el océano desde los andes y escapar de esta tristeza que destrozaría la espera más larga que te he ofrecido.
Vi tu imagen luminosa en el sendero, antes que te marcharas de la gran sabana. Ese sendero, que con tu rostro iluminaste, aún espera ser recorrido por el otoño venidero, las palmeras y flores insisten en llamarte…
Ojalá aparecieras de repente frente a mi ventana.

Amor y rosas

Cuando se es feliz
no se vive el tiempo
y los años son horas
más breves que el silencio.
Cuando estoy aquí,
las penas no las siento
y tus brazos me separan
del trabajo, de mis libros
y de ese mundo enajenado
en que sueño y pienso.
Mirar tu sonrisa que enamora
y acariciarte toda
es la contrapartida de mis penas.
Pensar en tu suave piel morena
es traer la alegría hasta mi alcoba
es superar el tiempo de la espera...
mi soledad perturbadora.

Es vivir de nuevo...
como si el amor corriera por mis venas.
Es olvidar el frío del invierno,
la tarde larga de tristeza,
las noches interminables en soledad
que me hace vivir en mi propio infierno...
el tiempo lento y arrastrado
que demora tu regreso...
que me pone a soñar todas las cosas
con el único fin de que otra vez
pueda pasar mis horas a tu lado,
pueda besarte, abrazarte...
y darte rosas.

Desde Antes

Cerré mis ojos un tiempo, los soles en tu vista iluminaron mi oscuridad, aún no olvido tu brillo. He soñado contigo anoche y creo que mucho antes. Bajo tu voz me sentía en un lugar conocido, mis pensamientos y los tuyos fueron iguales muchas veces. Jamás experimenté tal felicidad a pesar, incluso, de las lágrimas.
“Así debe ser” susurraba inconsciente mi mente y todavía no comprendo este sentimiento tan completo. La paz sentida al admirarte me regocija de orgullo y tu belleza no cupo en esta ciudad. Mis más lejanas metas son la distancia hacia ti; tan cerca estuviste de mi y pienso que son años nuestra distancia.
¿Puede el mundo ser tan pequeño entre dos ojos que se miran? ¿Pueden los años conservar las ideas en dos cuerpos? ¿Pueden tus ojos tener el brillo mismo de la primera vez… muchos años atrás? Nunca antes una mirada me penetró más profundo, nunca antes unos labios pronunciaron mis ideas, nunca antes unas manos

De Regreso

Volví a nacer, según escuché decir en otro mundo. En mi juventud he caído de muerte varias veces, mas esa última del final estuve cerca por segundos y sentí que una corriente me empujó a nuevos goces.
Se entiende que la naturaleza puede alterar el interior, y los bosques, el mar y las piedras marcaron mi sangre; o, acaso, fueron la mujer y el amor y el misterio que dentro de mi creció, por qué mi futuro casi arde.
En el cuento, como en la vida, sólo el principio es claro; y en el nudo, como en la juventud, la historia cambia: si el desenlace se apresura se hace necesario aceptarlo y cambiar el final sin extraer del personaje su esencia.
Si supiera cuántos días tengo antes de este final, dejaría sólo el último para llorar y dormir… Ahora, supongo que, entiendes mi doctrina  de arriesgar, amar y vivir como lo hago por ti

El Escritor

Si lo ves de nuevo y no lo reconoces, si lo escuchas contar mil y un historias, recuerda que ése, desde hace meses ha vuelto a ser un escritor con euforia.
Puede contarte en cien líneas un segundo, puede dejar pasar el tiempo dentro del cuento, puede hacer que viajes con él por el mundo y, a veces, puede exagerar, pero no miente.
Ha vuelto como escritor, del mar, el calor y la pobreza, ha repasado su sangre por la música y por la nieve y aunque él es muchos hombres, en todas sus proezas tu nombre siempre está y eres lo que su poesía mueve.

Ahora que lo verás otra vez, acuérdate bien: no es sólo poeta o bohemio; más allá del arte, tiene otras profesiones, casi unas cien y en todas tu compañía es su mayor estandarte