Hola a todos, gratos lectores. Ya que han pasado a ver lo que hago, agradezco que no se sometan a la inclemencia del tiempo y miren un poco más de lo primero que observen; los invito a que vean y comenten (si quieren y les gusta opinar) no sólo el o los primeros textos: al final de la página y en los principios de este blog también hay algunos buenos escritos.


29 de agosto de 2011

Oratoria sobre besos




Para mí los besos son como flores naciendo en mi rostro. El olor de sus labios me hacen sentir en un jardín, la suavidad con que me besa me da tranquilidad y cuando encuentro su lengua entre mis sonrisas es el cielo el que veo ante mí. No hay nada más excitante para mí que bailar salsa con su boca. Sólo de verla hablar, ver sus labios moviéndose, brillando, llamándome, sus dientes limpiando las risas, mi cuerpo me empuja a tocarla, a acariciar sus mejillas, a sentir su cabello entre mis dedos y besarla lentamente, dejando en cada segundo una parte de mí para que después me recuerde cada vez que me sienta en su boca.

Los besos son sentimientos conectados o deseos insatisfechos. De ambos besos he probado y ambos tienen atractivos sabores que quisiera repetir. Mas sólo unos besos logran cautivarme y encerrarme en un círculo de adicción: los besos calmados y apasionantes, que tardan minutos para empezar y que en un segundo se vislumbran, se acercan detenidamente y, luego de una mirada profunda, se esfuman en el silencio de los labios unidos. Besos como tal sólo he tenido uno. Algunos besos quedan marcados por años, algunos son recordados cerrando los ojos. Algunos besos hacen falta y otros no deberían terminar nunca.

Una vez besé una boca perfecta y sentí que había encontrado un nuevo mundo, una nueva luz. Pero tenía un beso que aparecía en todas partes, un beso que bajo el cielo de un mundo verde, me tiene atado a un alma volátil que camina entre las nubes sin rumbo fijo, esperando caer de las alturas y aterrizar entre mis brazos para que su boca poseedora se aferre a mí y me bese otra vez.

Sí, el beso volvió, y con él, todo un racimo de visiones que quiero obsequiar con flores, con arena y olas, bajo el sol y entre el viento. Ese beso, que siempre ha estado en todas partes, ahora está todo el tiempo y simplemente me gustaría tenerlo en el caribe. Ese sería el mejor de todos los besos que jamás he tenido, aunque no sean muchos y, ese, es el beso que me tranquiliza, me aromatiza de rosas los labios, me apasiona y me sonríe al final. Ese beso es para mí una señal, una señal de amor que aparece entre canciones y que desaparece en la lluvia, pero permanece en los sueños.

3 comentarios:

Begoña dijo...

Trágico y precioso. Enorme en su magnitud.
Saludos

| A+N+D+O+R+E+S+U | dijo...

Gracias!...
Saludos

Diana Ƹ̴Ӂ̴Ʒ dijo...

Me has hecho vivir todo lo que se siente con un beso tan anhelado.

Un beso es algo Muy Mágico!