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La ceguera del amor

No sé qué más puedo inventarme,
ya no sé qué camino seguir, si en éste
cae la lluvia frente al cielo rosado,
las rosas, casi infinitas, están muertas,
la paz es tangible, pero la soledad grande,
es hermoso el arco iris, pero no brilla en tu piel,
el río canta sin parar arrasando piedras;
si aquí, podría vivir, pero sin avanzar.
Sólo caminamos juntos.

No quiero retroceder, aquí lo tengo todo,
todo menos mi destino...
¿Qué otro camino puedo tomar?
¿Qué más puedo hacer contigo
si mirarte es mirar las estrellas,
si besarte es sentir las nubes,
si acariciarte es jugar con la arena,
llorar por ti es como llorar en el mar,
descubrirme ante ti es lanzarme al abismo?

El mundo sigue asombrándome,
aunque no pueda describirlo o fantasearlo
encontrando personajes en el viento y en la música,
en la sonrisa de un niño que me mira,
o en la mirada de un viejo que me sonríe,
en las hojas de los árboles y en las luces
de la luna, el sol y la de tu cuerpo.
El río canta pero no moja tu piel,
las rosas eran todas tuyas, pero están pisadas,
el cielo es tu hogar aunque la lluvia no te deje volar.
Y yo, aunque siga amándote, me he perdido.

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