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Mostrando entradas de diciembre, 2010

APARIENCIAS

Cuentan los trovadores que en una vieja aldea, más allá de la historia, en el principio del tiempo, hubo un humilde e inteligente rey cuya ciudad era la mejor entre las pocas que había y cuyos ciudadanos le tenían un grato respeto. Tenía por esposa –aunque no era la reina, porque todavía no se había inventado esa palabra, mucho menos ese cargo- una mujer que de belleza estaba lleno su interior porque o han de mentir los narradores o los dioses crearon a esta mujer con tanta inspiración que se les agotó en el momento de hacer su cuerpo. Esta pareja, unida por votos matrimoniales creados en un extraño género divino ¿o diabólico?, vivía tan cómoda y feliz: él dando paz y prosperidad a su pueblo, enamorado de lo que no se veía en ella; ella, admirando en su esposo una hermosura como nunca se ha visto en algún hombre en la historia de ese pueblo incluso hasta nuestros días. Parecería una pareja inseparable, aún por el tiempo.

Un día, mientras el rey recorría las calles solo como tenía de c…

¿Dónde...?

Me he preguntado dónde va el pasado,
dónde van las palabras aventureras
el fuego de tu lengua al hablar,
las frases que vibraban en tu cuerpo;
dónde va mi voz en tus pensamientos.

¿Dónde están los besos que nos han marcado?
¿Dónde va tu boca cuando la alejas de mí,
tu mirada viajera si me tienes al frente?
¿Dónde llevas mis manos cuando quieren,
tu cuerpo, encender suavemente?

Dime dónde escondes las caricias
que trato de reinventar en cada toque,
dónde tienes mis abrazos que buscan
sin cesar bañarte de amor, de pasión;
dónde escondes los deseos de estallar,
entre mis pulsos, tu sensualidad.

Quiero saber dónde van mis señales,
dónde van mis mensajes, si los ves,
si aterrizarán en tu ser
o flotarán entre nosotros.
Me pregunto dónde has ido,
si tendré que seducir tus escapes
o volverás y gozaremos los dos.