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La luna de hoy

Estaba leyendo unas cosas y pensando en otras, cuando sonó una sirena de alguna emergencia. Me asomé a ver qué y me encontré con una luna que iluminaba la calle, rodeada de nubes (y qué por cierto quisiera fotografiar, pero mi cámara está dañada) y enseguida agarré un papel y un bolígrafo: Fotografía: Luna llena del 11 de enero de 2009 (la vista más grande de la luna en este año, siempre es la primera del año) levántandose sobre el Alpes. ¡Qué bella luna veo ahora!, asomado por casualidad, a mi ventana, su aurora espesa y amarilla, mis ojos iluminó. Sola en el cielo está como yo aquí en tierra. A años luz, brillan con ella cientos de astros que algo se ven; hasta allá viaja mi mente. Muy lentamente, transita, la luna sobre mí y lentamente voy desencantándome. Si ¿cuánto ha de pasar para repetirse?, ¡Por qué no sigo asombrándome! Escribo para recordarlo... vuelvo a mirar y ¡oh!, una nube la está eclipsando. Es tan potente como la luna se ve frágil ocultándose. No la veo más (por fortu...

El reloj

Para leer con un reloj al lado, El reloj, segundo a segundo que me arranca de la vida para dar cuerda a sus engranajes que dictan una hora que no existe, un invento más del hombre, con su cruel tuc cada sesentava parte de minuto, me obliga a pensar en sincronía con él: -Mal-di-to-re-loj-me-es-tás-ma-tan-do-con-ca-da-se-gun-do-que-pa-sas... Es-to-nun-ca-a-ca-ba-rá-¿ver-dad? Y en mis últimos instantes de agonía, el reloj despiadado que no se detendrá nunca, con sus agujas como espinas envenenadas con cicuta, que en cada segundo desgarran de mi ser la vida misma, me dice al ritmo de su tuc bien medido, como sin sentimientos, con la misma frialdad del invierno y con la superioridad que le regala la eternidad que podría matar su cuerpo pero jamás el tiempo que lo gobierna, las últimas sílabas que escucharé en este mundo: -Es-el-fin... No-soy-tu-yo-;e-res-mío.

ONIRIS

¿Por qué, muchas veces, en la noche planea uno, antes de dormir, el sueño? Mas, es de imaginación un derroche, pues del subconsciente nadie es dueño. -Pero lo soy de mis días y noches y decido si odiarte o amarte… Si lo descubres, no me reproches: tal vez todo el día pueda darte cuando, alegremente, me sorprenda que mi cuerpo y sueño has poseído. Y antes del alba, cuando te has ido no existe fórmula que se venda para crear y domar ilusiones, pues sólo el Destino sabe esas soluciones

Ajedrez

Jorge Luis Borges: Ajedrez I En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores. Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito. En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra. Como el otro, este juego es infinito. II Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peón ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada. No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada. También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y blancos días. Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza ...

Mi rock n' roll

Me gusta esta música, su ritmo y sus palabras. Me gusta ser una roca que rueda con voluntad. Me gusta pulsar cuerdas que en su vaivén gritan de pasión y furia en notas que penetran mi piel. Me gusta cada rift sonoro que repetidamente se inunda de mi corazón sediento de poder y rebeldía. Me gusta como un bajo afinado con mi corazón altera mis sentidos, con ganas de jamás parar este éxtasis. Como efectos de una hierba, de un líquido o de cualquier psicotrópico, este rock me hunde y me eleva, me hunde y me eleva. El sonido poderoso de unas cuerdas vocales que vibran con cientos de armónicos mueven mis extremidades, mi cabeza... y mi cuerpo emprende vuelo. Llega lejos, años atrás, y, entre flores y notas, sombras, metal y carne el mundo se torna agradable.

Confesiones de un enamorado

Primer monólogo: para otra, Todo cambia, y ahora creo que soy mejor. “¡Gracias!”. Ahora, quien creería, tanto la quise, pero ya tengo otro ser. Uno que me hace olvidarla, me acompaña en mi soledad y mi tristeza, es mansa en mis momentos felices, tranquilamente dócil a mis sueños, vive de noche y de día, sin descanso. Mi nueva compañía sólo vive por mí y para mí, es eterna e infinita… y ella es mejor que aquélla… Ella se llama Poesía. >>

SIN PALABRAS

Primer soneto: para una, Bajo el oscuro y brillante universo, Entre una blanca y maculada nube, Un par de soles negros en el centro Y una alta montaña suave allí sube; En su piedemonte dos tersos puentes Encierran un abismo dulce y rosa. ¡Ah! ¡Qué mundo más bello tengo en frente! … Y no sé como describirlo ahora. Este poeta, frágil y deudor de palabras, Ante tal hermosura tal vez irreal, Sólo sentir y apreciar puede en verdad; Mas ese mundo y esos soles y esa montaña No son más que palabras porque allí no caben Ni gestos ni ideas… sólo mentes que se abren. Y si alguien me diijera que imagen debería poner, dejo de escribir en este blog. (O sea que, dada la ínfima probabilidad de adivinar, seguiré con más cuentos y sonetos)