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El reloj

Para leer con un reloj al lado,

El reloj, segundo a segundo que me arranca de la vida para dar cuerda a sus engranajes que dictan una hora que no existe, un invento más del hombre, con su cruel tuc cada sesentava parte de minuto, me obliga a pensar en sincronía con él:

-Mal-di-to-re-loj-me-es-tás-ma-tan-do-con-ca-da-se-gun-do-que-pa-sas... Es-to-nun-ca-a-ca-ba-rá-¿ver-dad?

Y en mis últimos instantes de agonía, el reloj despiadado que no se detendrá nunca, con sus agujas como espinas envenenadas con cicuta, que en cada segundo desgarran de mi ser la vida misma, me dice al ritmo de su tuc bien medido, como sin sentimientos, con la misma frialdad del invierno y con la superioridad que le regala la eternidad que podría matar su cuerpo pero jamás el tiempo que lo gobierna, las últimas sílabas que escucharé en este mundo:

-Es-el-fin... No-soy-tu-yo-;e-res-mío.

Comentarios

Jamie ha dicho que…
Mijo, tengo algo nuevo.
Espero tus comentarios.
•Oblivion• ha dicho que…
Mucho Cortazar y quizás algo de Sábato alcanzo a catar de este elixir, olores a agonia, y quizas una pizca de melancolia. Buen cuerpo y buen aroma, y sobre todo una gran acidez en boca.


Excelente.

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