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ALTAR

Desde la sombra de la serranía yace mi cuerpo y crece hasta la cima; así, desde lo profundo de mi memoria crece la ilusión de regreso de tu compañía Cientos de años atrás, aquí te traje, aún recuerdo las vueltas que dimos para llegar. No, no es que sea esta vez el mismo viaje: allá, en el alto, si subes, estará el altar Preparé dos sorpresas junto a la bruma. Uno, un anillo de flores para el matrimonio; dos, una sábana negra que tu olvido cubra… Si lo logras, te encantarán las flores de otoño.

Hola, soy Andrés

Hola, soy Andrés, soy Andrés, soy Andrés. Me gusta escribir porque siempre me ha quedado bonito cuando lo hago, pero cuando venga un mensajero de tu parte a decir lo que quiero escuchar... entonces gritaré, y te maldeciré cuando me digas que esa fue toda la verdad, porque para mí fue diferente; y esa tuya que crees, para mí es la mentira que te dije ayer que no era mentira, igual no estoy arrepentido de lo que te hice, lo volvería a hacer: ¡lo que me da la gana!, igual siempre lo había hecho sólo que tú me quitaste la gana y la remplazaste por aborregamiento simple, sin mucho compromiso. Es como dijo mi abuelo: “haz lo que quieras, pero tráeme mi botella de vuelta”. -¿Otra vez la misma vuelta? Pero si ya la hemos dado trescientos sesenta y cinco veces, estoy cansada de seguir dando la misma vuelta una y otra vez-. Cuando me bajé de la rueda gigante, estaba mareado de ver tu cara tantas veces y me vomité porque me asqueó tu comportamiento, todo lo que haces sin pensar y todo lo que pien...

Rima a la imaginación

¡¡¡¡Bienvenido 2012 y todo lo bueno que traiga!!!! Cada minuto te veo y cada día te escucho. Aún lejos, aún tarde, yo siento tu voz y desde lo más hondo, yo te extraño mucho. Te pido: ven mi amor, dame hoy tu luz. No puedo alegrarme sin tus sonrisas y si la noche no tiene tu nombre, me aseguró de poder soñar tus carismas pues te sigo como la sombra al hombre. Si veo tus ojos brillar como el sol, veo tu ser intentando florecer alto. ¿Qué criatura en el universo el control tiene como tú, de volar a grandes saltos? No hay nada, nada que pueda apreciar más que sentirte entrando en mi vida, dándome utensilios especiales para ir más allá y estar a tu lado, con tu voz iluminándome.

Sentidos

Tengo ganas de verte, como al sol que me despierta, como a las luces en la noche. Tengo ganas de olerte, como a los jardines de flores, como al café cuando quiero más. Tengo ganas de tocarte, como a la arena del caribe, como al piano en soledad. Tengo ganas de escucharte, como a los vientos del sur, como a los sónidos oníricos. Tengo ganas de hablarte, como cuando se evocan besos, como a la soledad: ¡libre!. Tengo ganas de recordar, como ser un pensamiento tuyo, como ver un arcoiris en tu piel. Tengo ganas de cerrar(te) los ojos, como imaginando bruma en el aire, como sintiendo desde las células. Tengo ganas de expresarme, como ante las alturas y no quedar con nada adentro.

El corazón de un hombre

Se dice que dentro de los corazones hay un mundo, un mundo de sueños y sentimientos; un planeta, que en el corazón de un hombre, se estremece cuando siente orbitar cerca el corazón de una mujer. Hubo un planeta de esos, que era pequeño, pero soportaba muchas fuerzas femeninas en su atmósfera. Ahí vivían la compasión, la paciencia, el amor, la soberbia y la inocencia. Y en este lugar, pequeño como una casa, con estos seres, naturales como animales, existe una gran historia. La inocenia fue la primera en salir. Fue al río y allí vio, sobre el horizonte, como una estrella enorme se escondía tras la cascada. La joven y tierna inocencia se emocionó tanto al ver tal maravilla que olvidó su baño y sus juegos en el agua y se devolvió corriendo a la casa de la paciencia. -¿Qué es? ¿Qué es? -le preguntó emocionada. La paciencia le acarició el rostro amablemente, con comprensión. -Cálmate. Dime. ¿Qué viste? -Una estrella. Era muy grande. Cayó por la cascada. La vi. La vi. Era roja y volaba ...

A la belleza

Quiero permanecer en tus ojos, estar alumbrado en el mundo de tus púpilas eclipsadas, recorrer los caminos de tu rostro y escalar con caricias tu nariz, y caer en el deseo de tus labios que son como las flores en tu cabello. Describir con mi lápiz tus mejillas y tu cuerpo feliz sobre las rosas. El viento mira tu piel y tiembla, y el sol, si te escucha hablar, se enloquece de calor y yace en tu pecho, que es el hogar de mi tentación. Mi frágil vista es perturbada por tu cintura desnuda que corta el tiempo en cada melódico paso con que pisas mis recuerdos como bailando con mis ilusiones. Persiguen, a lo lejos, escondidos, mis ojos a tus piernas (mientras pienso en el amor viéndote caminar) buscando descubrir tu belleza que se apresura a volar sobre mí y descansa en las noches en mi cama para despertar mis sueños e ignorar la mañana. Las letras en tus manos se sientan en mi mente a cantarle a tu belleza, y me llevan a escribir mi poesía desde hace tiempo.
Hay algo más allá de la oscuridad y el desaliento, más allá de la melancolía y los recuerdos; hay una luz. Es una tenue luz atractiva y brillante, pero lejana. Mas, si se va acercando, ¿qué hacer? ¿Huir o tomarla? Si huyes, te quedarás ahí viendo la soledad, la tristeza tocará para ti todas las noches lúgubres sonatas con voz desgarrada y temblorosa. Si huyes, no verás más luz en mucho tiempo. Quizás, enceguezcas cuando vuelvas a verla, quizás haya luz y no la veas, quizás no quieras verla. Si huyes -como la flor marchita- sólo mirarás tu interior, ignorarás toda la belleza que aún no has visto y olvidarás todo el mundo que te apasionaba. Pero si huyes, podrás crearle infinitas historias y podrás recordarla por siempre, no habrá nada para dejar de amarla. Sin embargo, ¡oh! No está aquí y no pasará cerca. No sabrá tampoco de tu refugio y de lo que haces. ¿Por qué amar a alguien que no sabe que lo haces?... Sí, lo sabes y yo sé que es difícil intentarlo. Tómala. Tomarás la luz y la...