... Y sé que las historias, que son parte de mí como piel que se deshace en las paginas y como sangre que queda en cada personaje, volverán a mí, como debe ser: las historias van al escritor que ellas escogen para ser contadas. Y justamente ha venido una historia a mí y espero tener el tiempo para contarla...
Él está acostado en su hamaca y ella se acuesta en el piso, a un lado de ésta. Se queda mirándolo desde abajo, como quien mira una pieza inalcanzable de un museo. En el fondo, sabe que es inalcanzable, al menos para ella. Lo mira como si él estuviera sobre un rascacielos y no a unos cuantos dedos de distancia. Ella le mira sus ojos, mientras él los protege dentro de las páginas de su libro, y es como si viera las estrellas o las nubes al atardecer. Sabe que están ahí, pero no sabe lo lejos que están.
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