Ir al contenido principal

¿Dónde...?

Me he preguntado dónde va el pasado,
dónde van las palabras aventureras
el fuego de tu lengua al hablar,
las frases que vibraban en tu cuerpo;
dónde va mi voz en tus pensamientos.

¿Dónde están los besos que nos han marcado?
¿Dónde va tu boca cuando la alejas de mí,
tu mirada viajera si me tienes al frente?
¿Dónde llevas mis manos cuando quieren,
tu cuerpo, encender suavemente?

Dime dónde escondes las caricias
que trato de reinventar en cada toque,
dónde tienes mis abrazos que buscan
sin cesar bañarte de amor, de pasión;
dónde escondes los deseos de estallar,
entre mis pulsos, tu sensualidad.

Quiero saber dónde van mis señales,
dónde van mis mensajes, si los ves,
si aterrizarán en tu ser
o flotarán entre nosotros.
Me pregunto dónde has ido,
si tendré que seducir tus escapes
o volverás y gozaremos los dos.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Andrés, este poema es el fiel reflejo de lo que yo me pregunto...¿Dónde?...y me refiero a muchas cosas que últimamente me he estado preguntando, sin encontrar respuesta alguna. Quizá el corazón sepa algo (hay que consultarlo).

Bello poema...me encantó =)
Carla Kowalski ha dicho que…
Andres, es una genialidad, es excelente!

Entradas populares de este blog

Él está acostado en su hamaca y ella se acuesta en el piso, a un lado de ésta. Se queda mirándolo desde abajo, como quien mira una pieza inalcanzable de un museo. En el fondo, sabe que es inalcanzable, al menos para ella. Lo mira como si él estuviera sobre un rascacielos y no a unos cuantos dedos de distancia. Ella le mira sus ojos, mientras él los protege dentro de las páginas de su libro, y es como si viera las estrellas o las nubes al atardecer. Sabe que están ahí, pero no sabe lo lejos que están.
CARTA AL FUTURO De no ser por esto, ya me habría suicidado. Hace muchos años que la idea de una muerte temprana llegó a mi cabeza. Morir joven y hacer parte de ese selecto club de los Veintisiete. Ser recordado casi eternamente como un osado y loco joven que escribió lo suficiente, que amó lo suficiente, que estudió lo suficiente, que escaló lo suficiente, que trabajó lo suficiente, que viajó lo suficiente y que vivió lo suficiente. En las ocasiones anteriores siempre hubo algo que me detenía y me motivaba a seguir intentándolo y vivir. Terminar una carrera, conseguir un trabajo, conocer el amor de la vida, empezar practicar otra actividad, viajar. Toda una vida organizada y estructurada, una rutina a mediano plazo, a final de cuentas. Y, ciertamente, hice todo aquello, y lo hice bien. Terminé una carrera y una maestría. Practiqué muchos deportes, gané competencias e hice marcas personales en varios deportes. Conocí las montañas, la velocidad y la adrenalina y eso me hizo sentir v...

Mi poesía

Me gusta escribir poesía. La siento sobre mí: sus letras en mi piel, las historias en mi vida y las imágenes en mi sangre; el arte en mis sueños. Mi poesía es música y literatura. Más tengo un único poema que me gusta aún más, uno que se escribe solo, con un cuerpo absurdo. Baña sus palabras con vainilla. Sus perfumes amarillos y su quintaesencia violeta penetran mis heridas púpilas, cuando lo siento cerca. Soy una historia, mil más... las de ella, otras más; mi poesía y yo somos cientos y millones de historias. Aventuras que escucho venir de una voz cantante y dulce, aventuras que escucho en silencio y en sincronía con su respirar. Mi poesía vive... ha vivido por mí, vive para mí, vive porque yo vivo... para ella. Porque cuando la veo, un incendio celestial desaparece todo alrededor dejándome en el humo de la inspiración y la sensualidad. En medio de nada y de oscuridad, mi poesía y yo, nos encontramos. Entonces quiero cantarle, pero ella me enreda y siento música en mi espalda, en mi...