Hola a todos, gratos lectores. Ya que han pasado a ver lo que hago, agradezco que no se sometan a la inclemencia del tiempo y miren un poco más de lo primero que observen; los invito a que vean y comenten (si quieren y les gusta opinar) no sólo el o los primeros textos: al final de la página y en los principios de este blog también hay algunos buenos escritos.


18 de septiembre de 2016

Todos los días pienso en ti

I.D.


Aún no he podido abrir los ojos
desde el día que tu partida fugaz
cubrió todas estas montañas
y mi vista se oscureció en despojos
de memorias, sentidos y engaños
mientras tu ausencia recorría toda la faz.

Aún no encuentro un lugar tan grande
donde guardar tu recuerdo desvanecido,
pues el olvido está matando la memoria…
Quiero cruzar el océano desde los andes
y escapar de esta tristeza que destrozaría
la espera más larga que te he ofrecido.

Vi tu imagen luminosa en el sendero,
antes que te marcharas de la gran sabana.
Ese sendero, que con tu rostro iluminaste,
aún espera ser recorrido por el otoño venidero,
las palmeras y flores insisten en llamarte…

Ojalá aparecieras de repente frente a mi ventana.

7 de julio de 2016

Amor y rosas

Cuando se es feliz
no se vive el tiempo
y los años son horas
más breves que el silencio.
Cuando estoy aquí,
las penas no las siento
y tus brazos me separan
del trabajo, de mis libros
y de ese mundo enajenado
en que sueño y pienso.
Mirar tu sonrisa que enamora
y acariciarte toda
es la contrapartida de mis penas.
Pensar en tu suave piel morena
es traer la alegría hasta mi alcoba
es superar el tiempo de la espera...
mi soledad perturbadora.

Es vivir de nuevo...
como si el amor corriera por mis venas.
Es olvidar el frío del invierno,
la tarde larga de tristeza,
las noches interminables en soledad
que me hace vivir en mi propio infierno...
el tiempo lento y arrastrado
que demora tu regreso...
que me pone a soñar todas las cosas
con el único fin de que otra vez
pueda pasar mis horas a tu lado,
pueda besarte, abrazarte...
y darte rosas.

18 de febrero de 2016

Desde Antes

Cerré mis ojos un tiempo,
los soles en tu vista
iluminaron mi oscuridad,
aún no olvido tu brillo.
He soñado contigo anoche
y creo que mucho antes.
Bajo tu voz me sentía
en un lugar conocido,
mis pensamientos y los tuyos
fueron iguales muchas veces.
Jamás experimenté tal felicidad
a pesar, incluso, de las lágrimas.

“Así debe ser” susurraba
inconsciente mi mente
y todavía no comprendo
este sentimiento tan completo.
La paz sentida al admirarte
me regocija de orgullo
y tu belleza no cupo en esta ciudad.
Mis más lejanas metas
son la distancia hacia ti;
tan cerca estuviste de mi
y pienso que son años nuestra distancia.

¿Puede el mundo ser tan pequeño
entre dos ojos que se miran?
¿Pueden los años conservar
las ideas en dos cuerpos?
¿Pueden tus ojos tener el brillo
mismo de la primera vez…
muchos años atrás?
Nunca antes una mirada
me penetró más profundo,
nunca antes unos labios
pronunciaron mis ideas,
nunca antes unas manos
apretaron mi fragilidad,
nunca antes un cabello
ahogó mi llanto apasionado.
Nunca conseguí ver más allá
de la belleza y la perfección,
nunca antes vi el amor
a través de las palabras,
las ideas, las memorias.

Cerré mis ojos un tiempo
y supe que jamás olvidaría
el rostro que yo mismo creé
con palabras, con historias.
Tu rostro apareció la primera vez
en un sueño enrevesado
y desapareció tras otro sueño fugaz.

Así debe ser,
cerraré mis ojos un tiempo.
Así debe ser,
sé que reaparecerás después.
Así debe ser
y mis sentimientos no cambiarán
pues no nacieron en mi interior.
Este sentimiento así debe ser
desde que nos encontramos
quién sabe cuántos años atrás.