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Todos los días pienso en ti

I.D.

Aún no he podido abrir los ojos desde el día que tu partida fugaz cubrió todas estas montañas y mi vista se oscureció en despojos de memorias, sentidos y engaños mientras tu ausencia recorría toda la faz.
Aún no encuentro un lugar tan grande donde guardar tu recuerdo desvanecido, pues el olvido está matando la memoria… Quiero cruzar el océano desde los andes y escapar de esta tristeza que destrozaría la espera más larga que te he ofrecido.
Vi tu imagen luminosa en el sendero, antes que te marcharas de la gran sabana. Ese sendero, que con tu rostro iluminaste, aún espera ser recorrido por el otoño venidero, las palmeras y flores insisten en llamarte…
Ojalá aparecieras de repente frente a mi ventana.

Amor y rosas

Cuando se es feliz
no se vive el tiempo
y los años son horas
más breves que el silencio.
Cuando estoy aquí,
las penas no las siento
y tus brazos me separan
del trabajo, de mis libros
y de ese mundo enajenado
en que sueño y pienso.
Mirar tu sonrisa que enamora
y acariciarte toda
es la contrapartida de mis penas.
Pensar en tu suave piel morena
es traer la alegría hasta mi alcoba
es superar el tiempo de la espera...
mi soledad perturbadora.

Es vivir de nuevo...
como si el amor corriera por mis venas.
Es olvidar el frío del invierno,
la tarde larga de tristeza,
las noches interminables en soledad
que me hace vivir en mi propio infierno...
el tiempo lento y arrastrado
que demora tu regreso...
que me pone a soñar todas las cosas
con el único fin de que otra vez
pueda pasar mis horas a tu lado,
pueda besarte, abrazarte...
y darte rosas.

Desde Antes

Cerré mis ojos un tiempo, los soles en tu vista iluminaron mi oscuridad, aún no olvido tu brillo. He soñado contigo anoche y creo que mucho antes. Bajo tu voz me sentía en un lugar conocido, mis pensamientos y los tuyos fueron iguales muchas veces. Jamás experimenté tal felicidad a pesar, incluso, de las lágrimas.
“Así debe ser” susurraba inconsciente mi mente y todavía no comprendo este sentimiento tan completo. La paz sentida al admirarte me regocija de orgullo y tu belleza no cupo en esta ciudad. Mis más lejanas metas son la distancia hacia ti; tan cerca estuviste de mi y pienso que son años nuestra distancia.
¿Puede el mundo ser tan pequeño entre dos ojos que se miran? ¿Pueden los años conservar las ideas en dos cuerpos? ¿Pueden tus ojos tener el brillo mismo de la primera vez… muchos años atrás? Nunca antes una mirada me penetró más profundo, nunca antes unos labios pronunciaron mis ideas, nunca antes unas manos