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Mostrando entradas de septiembre, 2011

Confesión

Hablarte es, para mí, cambiar tu día con mi voz;
guardar el tiempo en lo más íntimo de tu memoria,
clavar la luz de tus ojos día a día en mi corazón,
escuchar de tus labios brotar la poesía.

No tiene precio, pero sería muy feliz mi alma,
si además, consiguiera tener algo más de ti,
si pudiera, la cobardía, ahogar en la mar
y anunciar que no hay nada me haga más feliz.

Pido al cielo que permanezca en tus mejillas,
que la noche cace para ti la luna nueva,
y en el invierno frío pueda yo abrigarte.

Podría con un día de verano compararte,
con la alborada más cálida y más bendita.
Pero eres única, eres un sueño y eres real.

Soledad

¡Ay! Soledad, siempre serás mía
El vacío ha vuelto a mi vida,
y mis recuerdos son todos de ti,
Soledad, siempre serás para mí.

Conocí la felicidad, al menos,
pero la tristeza es más larga.
Y pido, todas las noches, al cielo
que me mate o vuelva a verla.

Diré a la gente sobre la alegría,
sobre el amor, la belleza y los sueños.
Mas no podré olvidar que un día
todo existió, pero regresó la nada.

Tal vez sea la última noche;
o en maldición, tal vez no lo sea.
pero hoy o cuando sea el fin,
moriré contigo a mi lado, soledad.
... Y sé que las historias, que son parte de mí como piel que se deshace en las paginas y como sangre que queda en cada personaje, volverán a mí, como debe ser: las historias van al escritor que ellas escogen para ser contadas. Y justamente ha venido una historia a mí y espero tener el tiempo para contarla...

Memoria tres meses después

¿Por qué, repentinamente, siento que no soy yo el que está dentro de mí? Desde que te fuiste me siento esclavo de alguien que no reconozco, mi cuerpo es la cárcel de deseos y tentaciones que no encuentran sentimientos. Desde hace un tiempo, cuando prefería morir, los días no tienen gracia, no hay complicidad, no hay placer, no hay felicidad, murió una parte muy importante de mí y ahora ando por la vida incompleto, medio muerto, medio inerte, actuando por intuición, a veces por instinto, pero no por emoción ni por amor. Todo lo que conocía hasta ti se ha borrado: el mundo es diferente ahora para mí y he tenido que empezar a ver cosas realmente nuevas, he tenido que empezar a pensar diferente, a tener otros gustos, otros pensamientos, otras ilusiones. Nada que ver conmigo, con lo que siempre he sido. Pero, es cambiar de rumbo o seguir atado a un yo que ya no tiene salida, que se quedo encerrado en tus sueños y que sin ti, es mejor que desaparezca. En el fondo, siempre habrá un mismo yo…