Hola a todos, gratos lectores. Ya que han pasado a ver lo que hago, agradezco que no se sometan a la inclemencia del tiempo y miren un poco más de lo primero que observen; los invito a que vean y comenten (si quieren y les gusta opinar) no sólo el o los primeros textos: al final de la página y en los principios de este blog también hay algunos buenos escritos.


18 de octubre de 2009

Exilio



Han pasado seis años desde que el rey me expulsó. He sido desterrado por querer cambiar algunas normas en el reino. Por pretender ayudar a los demás me he quedado solo, encerrado en una gran isla custodiada por cientos de hombres que me tienen en claustro sólo con mirarme todo el día; me siento acosado, prisionero, como un animal.

El pueblo ya debe haber cambiado de rey pues le quedaba poco tiempo para morir. Si tan sólo el nuevo rey supiera de mi situación y mandará por mí para ser vuelto a la sociedad... Esa ha sido mi esperanza todos estos años. Parece que el nuevo rey está de acuerdo en dejarme aquí toda la vida… ¡Ah! Únicamente por luchar por mi libertad y la de mi gente. No sé cuánto tiempo pueda esperar más.

...No sé que voy a hacer: he planeado escaparme, pero es casi imposible y además arriesgaría mi vida, estos vigilantes terminarían por matarme. Ya han pasado tres años más, y aún sigo aquí, no sé nada del mundo civil; he estado hablando con algunos guardianes pero no logro entretenerlos ni ganar su confianza para poderme desbandar, pero persistiré pues porque es mi única solución.

Ayer, después de dos meses por fin, intenté fugarme, estaba todo a mi favor: por el clima se ha enfermado más de la mitad de los guardias, muchos otros estaban al cuidado de sus compañeros, y otros seguían en su labor, les tocaba trabajar el triple. Cuando vi que podía huir, pensé 'estoy muy lejos de tierra, me alcanzarían y me matarían', también me embargó una sensación de miedo insoportable y sentía que ya no valdría la pena regresar al pueblo: con mi familia, amigos, con Fátima… Deben estar muertos y no pude defenderlos.

Hoy creo que es mejor idea abandonar este exilio de una manera sencilla pero fuerte. He pensado en caer en eterna soledad y libertad. A quién más puedo revolucionar, si no, por lo menos a mí. Voy a morir con una idea en mi conciencia: intenté hacer un mundo mejor, pero desde arriba me lo impidieron.

Si, sólo esto pudiera llegar a Fátima, a mi madre, a mi padre, a mis hermanos, a mi padrino, el cónsul…