Hola a todos, gratos lectores. Ya que han pasado a ver lo que hago, agradezco que no se sometan a la inclemencia del tiempo y miren un poco más de lo primero que observen; los invito a que vean y comenten (si quieren y les gusta opinar) no sólo el o los primeros textos: al final de la página y en los principios de este blog también hay algunos buenos escritos.


12 de diciembre de 2009

Memoria, Olvido Y Destino


-¿La Memoria es sólo secretos del pasado
o podría poseer también instrucciones
sobre el futuro?.

-Es la jaula del hombre,
y la jaula aunque sea de oro,
sigue siendo prisión.

-El Olvido es el asesino de la Memoria.
Si derrotáramos el Olvido,
¿podríamos controlar el Destino?...
¿o la Memoria está destinada al olvido?

25 de noviembre de 2009

Una retrospectiva


Yacía frente a los pies de Arturo un hombre muerto. Lo miró detenida y curiosamente tratando, tal vez, de reconocer el cadáver de alguien conocido. Sin embargo sentía que esa muerte tenía alguna relación con él en algún sentido. Se acercó al cuerpo para comprobar su muerte cuando se asomó un policía y le dijo:

-Está muerto. El médico se acaba de marchar; la familia ya viene. El féretro está listo.

Profundizó la mirada.

-¿De qué murió? –Preguntó Arturo.

-Suicidio, parece… ¿Lo conocía usted?

Entonces Arturo se dio cuenta que no importaba. Estaba en el lugar equivocado en un momento inapropiado.

-En absoluto –aseguró y escapo de ahí.

Avanzó su camino hacia la izquierda, observando, como a cada paso, todo alrededor parecía envejecer. Pasó frente a una iglesia y entró. Había un matrimonio allí.

-¿Aceptas a este hombre como legítimo esposo para amarlo siempre y en cualquier situación…? –escuchó decir al sacerdote.

-Acepto –pronunció firme esa joven hermosa.

En aquél momento, Arturo sintió que ese matrimonio tenía alguna relación con él en algún otro sentido. Él era casado, así que después de un poco de nostalgia para sí que le causó tal evento, salió pensando en que ojala el casamiento tuviera éxito. Le deseaba felicidad a la pareja de novios.

Continuó caminando entre, igual que antes, el mismo paisaje avejentado. Vio un gran hospital. Salía una mujer y un hombre con un bebé entre sus cuerpos. ¡Ah! ¡Qué criaturita más bella! Su rostro semejaba una suave imagen de un ángel y sus ojos y su piel eran tan claros como el medio día en primavera. Arturo sintió que esa nueva familia tenía alguna relación con él en algún sentido. Estaba por dejar el lugar cuando el bebé, con gesto amistoso, lo miró con sus ojos azules y brillantes y le regaló una tierna sonrisa. Entonces, este hombre, que siempre había sido fiel a la niñez devolvió la simpatía y se marchó.

“Caminante, no hay camino” pensaba mientras seguía y sus encuentros con situaciones tan acogedoras continuaban. Vio, mas tarde, como un hombre perdía sus padres en un coche estrellado que estaba por llegar al hogar luego de una noche cultural. Sentía que esos padres no debían morir y dejar huérfano un joven que hasta ahora salía del cajón de la adolescencia. Pero sintió aún más que ese joven y su desdicha tenía una relación con él en algún sentido.

La visión del recién huérfano y el accidente lo puso muy sensible y quiso correr. No obstante, no cambió de rumbo y encontró una pareja de jóvenes enamorados que disfrutaban del placer del primer sexo entre las nubes del amor. Sí, estaban en una habitación; Arturo los vio en siluetas de sombras a través de las cortinas. Se excitó también pues, nuevamente, sintió que esa cita tenía una relación con él en algún sentido. ¡Qué extraño!… Extraño como creía Arturo ver la misma mujer en la boda, el hospital, y ahora.

No cambió de rumbo ni paró de caminar; no estaba cansado aún, a pesar de lo mucho recorrido.

Anocheció y en esa oscuridad salvaje percibió que había llegado a un final. Ya no tenía salida. Estaba en un punto, el cual parecía no llevar a ningún lado. Sólo una gran casa enfrente era lo que Arturo alcanzaba a ver y como provenían de ella gemidos de un recién nacido. Sonaban igual al pequeño de ojos azules de antes. ¿Por qué creía que ambos niños podían ser el mismo o muy cercanos? La misma relación que ha sentido durante todo su viaje, la sintió con este bebé y la sintió como si debiera entrar a esa casa y verlo todo.

Entonces se le ocurrió un pensamiento que, por ilógico y porque su inteligencia lo desvanecía, desechó de una vez por no tener argumentos para parecer cierto; casi irracionalmente y sin voluntad, dio media vuelta y emprendió marcha atrás.

Regresó a su casa, su hogar, su refugio. Entró a su cuarto, se acostó en su cama y acomodó el cojín bajo su cabeza.

Recordó este día y todo lo visto. Retorno a casa, sus encuentros no fueron menos sensibles: un grupo de niños se despedía de su amigo que se marchaba del país y él vio como se abrazaban y divertían sin saber que jamás se volvería a ver; una ceremonia de graduación en la Universidad donde un joven era admirablemente felicitado por profesores y compañeros; una mujer con mucho estilo que acompañaba siempre cada evento; un aparente inteligentísimo y astuto líder que manejaba con mucho poder y rectitud cierto territorio; un funeral en medio de una plaza donde cientos de ciudadanos lloraban la partida de un héroe.

Arturo tapó con su sábana blanca su cuerpo débil y pálido hasta el último pelo y recordando aquel pensamiento que había desechado en su caminar, orgullosamente resignado concluyó que no había porqué volver a vivir.

Yo creí que había notado mi presencia, pero no. Cerró sus ojos y cuando los abrió nuevamente, estaba en un mundo diferente, en el mío.


10 de noviembre de 2009

Entre el Cielo y la Tierra















¡El cielo se está incendiando!
Corran todos.
El azul monótono y de calma
ha sido tragado por la pasión,
la guerra y el pecado;
por el amarillo candente
y el rojo mortal
que se mezclan en humos grises
como un vórtice del otro mundo.

¡La gente continúa tan inocente
allá abajo!
No se de detienen a desviar su vista
y darse cuenta que el cielo
se viene abajo, se derrumba,
lo derrumban.
Ángeles, demonios y humanos
parecen comenzar a convivir...
¿O será simplemente que por fin
se ha conseguido unir eso que
nunca fue creado para tal fin?

18 de octubre de 2009

Exilio



Han pasado seis años desde que el rey me expulsó. He sido desterrado por querer cambiar algunas normas en el reino. Por pretender ayudar a los demás me he quedado solo, encerrado en una gran isla custodiada por cientos de hombres que me tienen en claustro sólo con mirarme todo el día; me siento acosado, prisionero, como un animal.

El pueblo ya debe haber cambiado de rey pues le quedaba poco tiempo para morir. Si tan sólo el nuevo rey supiera de mi situación y mandará por mí para ser vuelto a la sociedad... Esa ha sido mi esperanza todos estos años. Parece que el nuevo rey está de acuerdo en dejarme aquí toda la vida… ¡Ah! Únicamente por luchar por mi libertad y la de mi gente. No sé cuánto tiempo pueda esperar más.

...No sé que voy a hacer: he planeado escaparme, pero es casi imposible y además arriesgaría mi vida, estos vigilantes terminarían por matarme. Ya han pasado tres años más, y aún sigo aquí, no sé nada del mundo civil; he estado hablando con algunos guardianes pero no logro entretenerlos ni ganar su confianza para poderme desbandar, pero persistiré pues porque es mi única solución.

Ayer, después de dos meses por fin, intenté fugarme, estaba todo a mi favor: por el clima se ha enfermado más de la mitad de los guardias, muchos otros estaban al cuidado de sus compañeros, y otros seguían en su labor, les tocaba trabajar el triple. Cuando vi que podía huir, pensé 'estoy muy lejos de tierra, me alcanzarían y me matarían', también me embargó una sensación de miedo insoportable y sentía que ya no valdría la pena regresar al pueblo: con mi familia, amigos, con Fátima… Deben estar muertos y no pude defenderlos.

Hoy creo que es mejor idea abandonar este exilio de una manera sencilla pero fuerte. He pensado en caer en eterna soledad y libertad. A quién más puedo revolucionar, si no, por lo menos a mí. Voy a morir con una idea en mi conciencia: intenté hacer un mundo mejor, pero desde arriba me lo impidieron.

Si, sólo esto pudiera llegar a Fátima, a mi madre, a mi padre, a mis hermanos, a mi padrino, el cónsul…

12 de septiembre de 2009

Rutina

Andi, otra,
tal vez alguna vez te toque

Odio madrugar todos los días
y dormir luego de media noche,
odio estudiar y trabajar
y aprender cada día algo,
odio cansarme a diario
y tener que descansar y madrugar....

Odio mis noches de juventud
mis letras nacidas de la luna,
odio que con el brillo del sol
no brilla mi poesía.
Odio que en el día soy cuadrado
y en las noches transdimensional,
odio ser uno en las mañanas
y bajo la oscuridad, otro.
Odio que en ocasiones es así
y en otras, al contario.

Odio pensar todos los días
y crear novedades siempre,
dejar cada día mi huella
en la sangre de otro
y tratar de alcanzar la inmortalidad.
Odio que la gente me juzque
y que piensen mal de mí.

Odio despertar enamorado
y que el amor sea mi insipiracion,
odio no poder decirte NO
y descansar al fín;
odio que mi diario seas tú...
pero agradezco que tú hagas esto.

Odio mi rutina porque
todos los días son diferentes:
es destruir o crear siempre,
es autenticidad y energía.
Odio que lo único constante
eres tú en mi mente, y
odio aún más, que esa es la razón
por la cual nunca es igual.

Odio no poder ser del resto
-y vivir como un juguete de cuerda
repitiendo actos siempre sin pensar-,
odio tener responsabilidades y no horario
pues pienso mucho, te pienso mucho
y descubro que llegará el final...
Para mí, la muerte es el comienzo,
el comienzo de una aburrida rutina
qué será peor sin tu compañía,
pues por tí cambiaría toda mi vida
a un simple "estar contigo todos los días"

28 de julio de 2009

DEJO MI CIUDAD


Dejo mi ciudad en una tarde rosa,
los edificios viejos y violetas,
las nubes entre amarillas y rojas,
el cielo que es azul en el horizonte
y oscuro sobre las montañas.
Ah, calentamiento global
¡Qué bien se ve y qué mal hace!


Extrañaré esta grande ciudad,
sus tres cielos y su frío,
la noche opaca e impenetrable
con contadas estrellas,
los vientos que desgarran los árboles
y arrullan, con las hojas, los insectos.
Extrañaré las calles limpias
y los andenes altos.


Cambio el amanecer tardío
por un atardecer a las 7 pm
con leche y estrellas en el cielo,
con las olas bañando la arena
y la marea dándome cafeína;
cambio kilómetros de cotidiano caminar
por el sudor de unos metros cuesta arriba;
cambio la rutina sedentaria
por cortos paseos en fiestas
carnavales, comparsas,
con la compañía de una mujer y el calor
entre la brisa y el agua,
desde el mar hasta las nieves.


Dejo mi ciudad, pero no tardo.
volveré pues me gusta la frialdad
la congestión, la polución,
la luz artificial, las chaquetas y corbatas.
Son sólo unas vacaciones,
volveré pues me gusta esta ciudad...
que escribe estas poesías
y ha hecho las letras en mi cuerpo.





20 de julio de 2009

Memorias para una desconocida


"[...]Conocí a una chica. Aún recuerdo su silueta, encabezada por su suave cabello delgado y delicado, cubriendo sus ojos oscuros y brillantes como si la tierra encontrará en ellos un refugio donde crecer antes de que los malvados pies acaben su luminosa vida. Como extraño su mirada alegre y confusa, su confianza tierna, su locura graciosa, su ridiculez encantadora, sus deseos no dichos que mi mente alcanzó a vislumbrar.

Ese corto paseo por Rosario fue tan bonito que ahora me quemo el cerebro buscando la manera de romper las leyes físicas para poder volver a ese tiempo. Como fuimos a partir sin cruzarnos una última palabra; ¿Cómo no le dije aún más? ¿Cómo no le pedí más? Tan sólo han pasado unos pocos días, pero no consigo olvidarla. Ya hice cuánto pude para intentar reencontrarla, pero mis intentos fueron fallidos.

Ahora con nostalgia, con la tristeza que me deja su ausencia, lloro en mi interior. No puedo creer que tanta inteligencia, tanta viveza, tanto poder me sirvan de nada para conseguir lo que quiero. En situaciones como ésta es en las que pienso que no siempre lo que queremos de corazón, llega. Pero, tal vez, todavía brilla un pequeño resplandor esperanzado en mi corazón. No es que me haya rendido, es que creo que en esta batalla contra la humanidad insignificante entre ella y yo, ya no tengo más armas con que luchar. Pero espero que el destino esté conmigo y algún día choque nuestras vidas otra vez como lo hizo esa tarde en aquel salón… Y si estas palabras viajan a la velocidad del pensamiento y son capaces de llegar a cualquier parte, entonces simplemente deseo que lleguen a Laura, a su mente, a sus sueños. Como sea, sólo quiero que no me olvide, espero que ese no haya sido ni sea nuestro único encuentro.

Algunas noches sueño con nuestro encuentro… espero no frustrar mis ilusiones… No me olvides por favor, sé que nos volveremos a ver.
[...]"

13 de mayo de 2009

Sueño arte

Si un sueño existe, también
existe la forma de convertirlo
en realidad. Pues, ¿en qué
lugar hay una vida sin muerte?

Pero si sólo es una imagén
que crean nuestras mentes
entonces podemos técnicamente
hacer del sueño un arte.

Una vez más, obtengo pistas
que somos arte de un perfecto,
sensible y muy dotado artista
que naturalmente escribe un texto

constituyente de las ideas y líneas
donde nos movemos. Los sueños son arte
dentro una obra que cobra vida
y niega el destino que fluye el arte.

Los sueños son reales, pues son arte
y el arte está en la realidad...

Un sueño muerto

¡Soñé otrora una fantasía!...
De ello, atestigua mi almohada
que sólo eso fue, pues nada
podría cumplir tal osadía.

Y cuando un sueño, a punto,
estaba de hacerse realidad,
prefiero escapar del mundo
a ser víctima de la Casualidad,

pues el corazón del universo
trajo a mi ventana la llave
con la cual abrí los versos
que iluminaban en la y re

¡Sí! ahí estaba esa ilusión:
justo en frente; me disponía
a arrivarla y a ser Dios
para pesar la levedad onírica

cuando otro hizo lo mismo
y me empujo al pesimismo
con el que empecé ese día:
Destino, tú tienes mi alegría.

Soñé, me ilusioné, incluso creí.
Luego, me atreví a quebrar,
por placer, una que otra ley...
y ahora, vigilia debo guardar.

10 de marzo de 2009

La luna de hoy

Estaba leyendo unas cosas y pensando en otras, cuando sonó una sirena de alguna emergencia. Me asomé a ver qué y me encontré con una luna que iluminaba la calle, rodeada de nubes (y qué por cierto quisiera fotografiar, pero mi cámara está dañada) y enseguida agarré un papel y un bolígrafo:

Fotografía: Luna llena del 11 de enero de 2009
(la vista más grande de la luna en este año, siempre es la primera del año)
levántandose sobre el Alpes.

¡Qué bella luna veo ahora!,
asomado por casualidad,
a mi ventana, su aurora
espesa y amarilla,
mis ojos iluminó.

Sola en el cielo está
como yo aquí en tierra.
A años luz, brillan con ella
cientos de astros que algo se ven;
hasta allá viaja mi mente.

Muy lentamente, transita,
la luna sobre mí y lentamente
voy desencantándome.
Si ¿cuánto ha de pasar para repetirse?,
¡Por qué no sigo asombrándome!

Escribo para recordarlo...
vuelvo a mirar y ¡oh!,
una nube la está eclipsando.
Es tan potente como la luna
se ve frágil ocultándose.

No la veo más (por fortuna
alcancé a observarlo y escribirlo),
pero esperaré que salga de nuevo
y me devuelva parte alguna
de mi asombro: lo necesito para más.

¡Ah! Volvió a salir,
se ve frágil la nube
cuando potente la luna se descubre.
Continúa coloreada...
éstas imágenes jamás seran borradas.

19 de febrero de 2009

El reloj

Para leer con un reloj al lado,

El reloj, segundo a segundo que me arranca de la vida para dar cuerda a sus engranajes que dictan una hora que no existe, un invento más del hombre, con su cruel tuc cada sesentava parte de minuto, me obliga a pensar en sincronía con él:

-Mal-di-to-re-loj-me-es-tás-ma-tan-do-con-ca-da-se-gun-do-que-pa-sas... Es-to-nun-ca-a-ca-ba-rá-¿ver-dad?

Y en mis últimos instantes de agonía, el reloj despiadado que no se detendrá nunca, con sus agujas como espinas envenenadas con cicuta, que en cada segundo desgarran de mi ser la vida misma, me dice al ritmo de su tuc bien medido, como sin sentimientos, con la misma frialdad del invierno y con la superioridad que le regala la eternidad que podría matar su cuerpo pero jamás el tiempo que lo gobierna, las últimas sílabas que escucharé en este mundo:

-Es-el-fin... No-soy-tu-yo-;e-res-mío.

15 de febrero de 2009

ONIRIS

¿Por qué, muchas veces, en la noche
planea uno, antes de dormir, el sueño?
Mas, es de imaginación un derroche,
pues del subconsciente nadie es dueño.

-Pero lo soy de mis días y noches
y decido si odiarte o amarte…
Si lo descubres, no me reproches:
tal vez todo el día pueda darte

cuando, alegremente, me sorprenda
que mi cuerpo y sueño has poseído.
Y antes del alba, cuando te has ido

no existe fórmula que se venda
para crear y domar ilusiones,
pues sólo el Destino sabe esas soluciones

12 de febrero de 2009

Ajedrez

Jorge Luis Borges: Ajedrez

I

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

Borges, Jorge Luis, Nueva Antología Personal, Siglo XXI editores, pp 11


(Esta es una poesía, excelente, que encontre releyendo entre los archivos de mis escritos ejemplares. ¡Es genial!)

10 de febrero de 2009

Mi rock n' roll


Me gusta esta música,
su ritmo y sus palabras.
Me gusta ser una roca
que rueda con voluntad.

Me gusta pulsar cuerdas
que en su vaivén gritan
de pasión y furia en notas
que penetran mi piel.

Me gusta cada rift sonoro
que repetidamente se inunda
de mi corazón sediento
de poder y rebeldía.

Me gusta como un bajo
afinado con mi corazón
altera mis sentidos, con ganas
de jamás parar este éxtasis.

Como efectos de una hierba,
de un líquido o de cualquier
psicotrópico, este rock me hunde
y me eleva, me hunde y me eleva.

El sonido poderoso de unas cuerdas vocales
que vibran con cientos de armónicos
mueven mis extremidades, mi cabeza...
y mi cuerpo emprende vuelo.

Llega lejos, años atrás,
y, entre flores y notas,
sombras, metal y carne
el mundo se torna agradable.


5 de febrero de 2009

Confesiones de un enamorado


Primer monólogo: para otra,

<< ¡Oh! ¡A qué inconcebible universo me transportó su bendita mirada! ¡Me perdí en la infinidad de sus ojos, en la inmensa oscuridad de sus pupilas irisadas! Y ahora, no sé donde he quedado ¡Qué error he cometido! ¡Qué condena debo pagar! Que me perdone Dios por haberla querido más de lo que merecía, uno no debe dar amor a diestra y siniestra como asegurando el reino del cielo… ¿Pero qué tonterías son éstas? Por ella daría mi vida una y otra vez, sin arrepentimientos. O bien, soy capaz de bajar al infierno si así desea despedirme de su vida, pero… no es tan cruel. Si me hubiera dado una oportunidad, yo no estaría en esta amigable resignación que causa tristeza y soledad, de las cuales no puedo escapar. Pero, ¡ah, claro! Debo agradecer su enseñanza de conformismo, esa negligencia ética, molicie de vida que ahora me toca practicar porque ella así lo quiere para mí. Y yo, que hago lo que desee… Según ella, me debe bastar con su amistad. Pero qué equívoco concepto debe tener de esa palabra. No quisiera, sinceramente, ser su amigo. Lo intenté, pero creo que faltó fuerza, interés, rigor, convicción. Sólo tuve ganas de volver con ella, pero no fue posible; quisiera reintentarlo y recuperar mi felicidad que en su habitación debió haberse acabado. Mas, creo que, aunque hiera mi orgullo y me duela la voluntad, es mejor darme por vencido. Su amor es muy difícil, y aunque eso me atrae, no me gusta que las apariencias me engañen. A pesar de rendirme ante su insensibilidad, prefiero morir en un segundo que vivir el resto de mis años sin ella…

Todo cambia, y ahora creo que soy mejor. “¡Gracias!”. Ahora, quien creería, tanto la quise, pero ya tengo otro ser. Uno que me hace olvidarla, me acompaña en mi soledad y mi tristeza, es mansa en mis momentos felices, tranquilamente dócil a mis sueños, vive de noche y de día, sin descanso. Mi nueva compañía sólo vive por mí y para mí, es eterna e infinita… y ella es mejor que aquélla… Ella se llama Poesía. >>